Abastecernos1:
El sueño de un mercado de precios justos regulado por el poder
popular
Colectivo Artilleros del Pensamiento
Dejados a nuestra suerte o por qué los círculos de lucha no van a funcionar.
No se trata de que el PSUV entubó con mucho cuidado a quienes serían
los miembros de los círculos de lucha. No se trata de que la
convocatoria a conformarlos no fue amplia y abierta, quizás por
buenas razones. Tampoco se trata de que unos pocos miles de
funcionarios, con horarios rígidos y dedicaciones predecibles, no
van a poder supervisar efectivamente a más de 400 mil negocios
repartidos por todo el país y con amplísima experiencia evadiendo
supervisión. Tampoco se trata de que el propio gobierno ha decidido
relajar las reglas de regulación para proteger a algunos aliados. Ni
siquiera que el gobierno ha decidido aprovechar la coyuntura para
devaluar, por lo cual ninguna regulación llegará muy lejos.
La razón es más simple y más fundamental: Los círculos de lucha
están condenados a fracasar por y mientras no tengan memoria. ¿A
donde irán a parar los pocos expedientes que se sustancien? ¿Quienes
serán los responsables de custodiar la evidencia? ¿Quienes le harán
seguimiento? ¿Por qué razones y con cuáles propósito podrán
terceros (es decir, no las autoridades ni los acusados) participar de
la información?
Sin esas respuestas a su favor el poder popular, al que ahora se
invoca para supervisar, no tiene chance de éxito.
¿Alguna solución?
A diferencia de otros tiempos, sin embargo, el poder popular tiene
tecnología para asegurar esa memoria. Para conformarla usando
precisamente su poder colectivo (en lo cual nada los superaría,
particularmente, no un montón de funcionarios que esperan por una
rígida y distante jerarquía para tomar decisiones). Y para
preservarla, usando tecnología de la información con lo cual miles
de copias seguras de la data fundamental podrían ser repartidas en
cuestión de segundos por todo el mundo, poniéndolas a salvo de
cualquier ejercicio de manipulación interesada.
No es solo un sueño.
Es una realidad. En Mérida contamos con este sistema completamente
funcional para hacer exactamente eso.
Solo nos falta usarlo!.
La plataforma que se usa en una pieza notable de software libre2.
Es un sistema de información georeferenciada, es decir, que
cualquier reporte se puede asociar a una posición geográfica que se
señala sobre un mapa profesional en Internet (de los producidos por
el conocido googlemaps o, mejor aún, por proyecto abierto Open
Street Map3).
Fue desarrollada originalmente por un grupo de Africanos, durante la
crisis política en Kenia en el 20084.
El sistema fue muy útil para recolectar y compilar evidencia (es
decir, reportes creíbles) de abusos de autoridad durante aquel
conflicto nacional. Posteriormente, ese grupo se constituyó en
compañía y tomó la estratégica decisión de compartirla como
software libre. A comienzos del 2014, en medio de nuestra propia
crisis nacional causada por #laSalida, un grupo de venezolanos
configuró el software en un servidor con un nombre y ubicación en
Internet y nos convidó a alimentarlo con los reportes de guarimbas
que ocurrieron en la zona metropolitana de Mérida. Pueden ver el
mapa con los puntos de guarimba y TODOS los reportes asociados aquí
(no se preocupe por las advertencias de seguridad. Prosiga!):
¿Cómo funciona abastecernos?
Es muy fácil de usar (si Ud sabe usar sistemas en Internet).
Cualquier persona con acceso a Internet puede ir a esta dirección
(que ya dimos. No se preocupe por las advertencias de seguridad)
y consultar el mapa y los reportes. Además, desde luego, puede
agregar los suyos de varias maneras (allí mismo en esta
planilla de reporte, pero también por correo electrónico (a esta
dirección: abastecernos@mapa.info.ve)
o por redes sociales (con alguno de estos hashtags ##abastecerMRD
##abastecernosMRD ##MRDabastecer ##MRDabastecernos)).
Los administradores se han comprometido a mantener el sistema
funcionando con su mejor esfuerzo y a dejar la data libre
(protegiendo, desde luego, la identidad de las personas).
Para qué NO sirve
Es muy poco probable que el sistema sirva para responder cada reporte
de abuso. Para ello, tendríamos que contar con el apoyo de círculos
de lucha que revisen la información en tiempo real y organicen
supervisiones de contragolpe. Eso, desde luego, es lo que espera todo
el país. Pero algo nos dice que no será tan fácil de organizar. El
sistema, sin embargo, está allí a la orden, listo para hacer ese
trabajo.
En todo caso, y este debería ser el foco de atención de quienes
quieran contribuir aún a parte de los círculos de lucha (conocemos
de opositores que también están hartos del abuso especulativo y
acaparador), el sistema puede constituirse en una memoria colectiva y
guiarnos en la acción popular: evitar a los abusadores y favorecer a
quienes no lo son. Esto solo tiene sentido en el mediano a largo
plazo.
Por ejemplo, si Ud observa sobre el mapa y sobre los reportes que hay
abusos repetidos por colas enormes en cierto negocio, Ud evitará ir
a ese negocio o cuando menos podrá sacar del sistema información
para hacerlo cuando mejor convenga. Es esa memoria de elefante el
mejor resultado que podemos esperar de abastecernos. Todo lo demás
será una bonificación.
¿Derrotaremos la usura?
Sería ingenuo pensar que este sistema dará un golpe final a la
especulación y el acaparamiento. Pero puede ser un buen golpe
inicial si logramos que se convierta en la primer memoria colectiva
dedicada a registrar a quienes abusan. Son los abusadores quienes
amenazan el abastecimiento seguro y a precios justos. En esta
peculiar guerra económica que viven este país, se nos escapa de
vista que en buena medida, los productos terminan apareciendo
(particularmente cuando el gobierno concede los aumentos). Es decir,
productos hay. Pero también hay, y en exceso, avaricia.
La avaricia es el espíritu del capitalismo. ¿Quienes se suman al
primer golpe?
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